BLOG | MI MASCOTA - MI ANTIDEPRESIVO


Mi mascota, mi antidepresivo


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No se trata de que te conviertas en un/a sociópata, ni de que dejes de creer en el género humano, pero lo que no podemos obviar es que si existe un amor incondicional, sin dobleces, sin hipocresía, sin segundas intenciones y del todo indestructible; ese es el de los animales.

Una depresión es una enfermedad muy seria que puede llegar a incapacitar a la persona que la padece. Puede que si estás sufriendo una depresión no te apetezca ni siquiera pensar en adquirir una mascota, pero lo cierto es que podría ayudarte y mucho en tu recuperación. Porque las mascotas son de los mejores antídotos contra la soledad y también contra la falta de autoestima.

Tener a tu lado un ser que te necesita y que te demuestra su cariño hace que saques fuerzas de donde creías que no las tenías para sacarle a pasear, para asearle, para darle su comida y para prestarle la atención que necesita, con lo que tu problema emocional pasa a un segundo plano.

Una mascota puede reducir considerablemente los síntomas de la depresión. La desgana, la fatiga y la falta de ilusión desaparecen cuando tu mascota demanda sus cuidados. Y a cambio te da toda la compañía que necesitas para alejar el sentimiento de soledad y la tristeza.

El animal que elijamos como antidepresivo debe ser tranquilo para así poder ser un buen compañero del enfermo. Por eso, si optamos por un perro, debemos dejar de lado las razas más inquietas, como los (yorkshire o boxer...). Sin embargo, también hemos de decir que cada animal tiene su carácter y no debemos guiarnos solo por la raza a la hora de determinar si será nervioso o no.

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Lógicamente, el mundo de las mascotas es muy variado, por lo que tal vez te estés preguntando cuál es la mascota más adecuada para un caso de depresión.

Un gato puede ser de gran ayuda, aunque cuando coge confianza (si tienes suerte) puede que no se te despegue, el felino suele ser muy individualista y está mucho tiempo solo.

Mientras que un perro te va a demandar seguir en forma para sacarle a pasear cada día, un gato te proporciona las caricias que necesitas sin esfuerzo físico.

Lógicamente, la elección de la mascota va a depender de tus gustos, de tus necesidades y de tus propias capacidades, pero ten en cuenta que ambos, perros y gatos, pueden ser tu verdadero apoyo para superar la depresión.

Muchas de las personas mayores que viven en residencias de ancianos y centros de vida asistida que sufren de depresión no pueden tener mascotas. Eso no significa que no puedan beneficiarse de la interacción con los animales.

Muchos grupos de animales patrocinan la formación de los animales que se tienen en los hospitales, hogares de ancianos y centros de vida asistida para interactuar con los pacientes. Dichos animales están entrenados para mantener la calma en cualquier circunstancia. Esta formación permite a los pacientes disfrutar de los animales sin la ansiedad o posibles perjuicios que puedan derivarse de una mascota traviesa o una crisis durante una visita.